Los cambios emocionales después de tener un/a bebé: diferenciando Baby Blues y Depresión Posparto  

Cuando pensamos en el posparto y sus dificultades se nos viene a la cabeza la depresión posparto (DPP). Sin embargo, esta no es la única experiencia que puede afectar nuestro bienestar mental en este periodo perinatal, sobre todo teniendo en cuenta que el posparto es una etapa de profundos cambios no solo psicológicos y físicos, sino también sociales, y estos pueden desencadenar diferentes respuestas emocionales.

El Baby Blues: el no trastorno mental

Con el nacimiento de tu bebé, llega también una serie de transformaciones físicas y emocionales necesarias para adaptarte a esa nueva realidad: la de ser madre. Muchas mujeres, sobre todo con su primer hijx, experimentan síntomas de «Baby Blues», también llamado disforia posparto, melancolía posparto, o maternity blues. Se estima que entre el 65% y el 80% de las mujeres pasa por esto en los primeros días tras el parto.

Durante estos días, las mujeres madres pueden sentirse vulnerables, tener cambios emocionales bruscos, ganas de llorar sin motivo aparente, angustia, irritabilidad, y una alta sensibilidad. Esta experiencia suele alcanzar su punto más alto entre el tercer y quinto día después del nacimiento, y, en la mayoría de los casos, se resuelve por sí sola en un máximo de dos semanas sin necesidad de tratamiento psicológico.

A pesar de no ser un trastorno mental, el Baby Blues puede ser desafiante y sumarse a otras dificultades del posparto como el cansancio extremo, la recuperación física, los cambios hormonales, la preocupación por el bebé y sus cuidados, la lactancia, las nuevas responsabilidades, y la adaptación a la nueva dinámica familiar y de pareja, entre otras. 

Es importante tener en cuenta que, junto a los síntomas y el malestar, la mujer madre que experimenta el Baby Blues también experimenta felicidad, su autoestima no tiene cambios y siente que puede cuidar de ella y de su bebé, tiene momentos de goce y no tiene síntomas graves como ideación suicida. No obstante, si el Baby Blues al pasar de los días se mantiene o aumenta en vez de disminuir, podemos pensar que la situación está derivando una DPP. 

Depresión Posparto (DPP): puede necesitar atención profesional

A diferencia del Baby Blues, la Depresión Posparto es un trastorno depresivo mayor que inicia en esta etapa perinatal y afecta hasta el 25% de las mujeres madres. Sin embargo, muchas mujeres no buscan ayuda debido al miedo, la culpa, o la vergüenza de sentirse «malas madres» en una sociedad que idealiza, romantiza, y tiene mandatos generalmente patriarcales para la maternidad.

Los síntomas de la DPP suelen aparecer en las primeras semanas después del parto y pueden llegar a alcanzar su máxima expresión entre el segundo y tercer mes posparto. Además, puede desarrollarse hasta un año después del parto e incluso prolongarse por más tiempo si no se trata. Es importante saber que la depresión puede estar presente desde el embarazo, pero en ocasiones se confunde con malestares propios del embarazo y la mayoría de veces solo consultamos hasta el postparto. 

Algunos síntomas son:

  • Tristeza profunda y persistente
  • Pérdida de interés o placer en actividades cotidianas y que antes disfrutaba
  • Cansancio extremo, pérdida de energía, o fatiga
  • Problemas de exceso o falta sueño (incluso cuando el bebé duerme)
  • Disminución o aumento en el apetito, o cambio significativo en el peso 
  • Sentimientos permanentes de estar abrumada, ser insuficiente, mucha culpa o desesperanza 
  • Dificultades para cuidar de sí misma o de su bebé
  • Sensación de desconexión o problemas para vincularse con el bebé
  • Irritabilidad, mala concentración y problemas con la toma de decisiones  
  • Ansiedad expresada en miedo, llegando a evitar lugares y/o actividades por temor o preocupación. Pensamientos de sentir que algo malo podría pasar, preocupación constante sobre todo con la salud del bebé, pensamientos acelerados que impiden estar tranquila, entre otros. 
  • Pensamientos recurrentes de daño hacia sí misma,  muerte o deseo de desaparecer

Me parece fundamental aclarar que la depresión posparto es multifactorial, es decir, que son varios los factores biopsicosociales que deben entrar en juego para su desarrollo:  aspectos biológicos (cambios hormonales abruptos, predisposición genética), psicológicos (historia previa de trastornos mentales personales o familiares, ansiedad durante el embarazo, haber tenido Baby Blues) y sociales (factores culturales y socioeconómicos, falta de apoyo, conflictos de pareja, violencia doméstica u obstétrica, bajo apoyo social, trauma, adversidades, abuso sexual, antecedentes de muertes gestacionales, embarazos de alto riesgo, complicaciones en el embarazo o parto). Sin embargo, cualquier mujer puede experimentar una DPP incluso cuando no hay factores de riesgo evidentes.

Lo más importante es saber que puedes y debes tratarla sin tapujos, sin miedos y sin limitaciones. No tratar la DPP puede afectar la lactancia, tu salud, y puede comprometer el vínculo y desarrollo del bebé a largo plazo. Quiero que sepas que a veces tildan que el sufrir una DPP tiene que ver con el amor que sientes por tu hijx, con ser o no una madre buena, con falta de voluntad. Pero lo que sientes es real y existen tratamientos eficaces y especializados con buenos resultados. Recuerda que no estás sola: somos tu red. 

Autor

  • Psícologa, Magíster en Psicología del Desarrollo Humano, Especialista en Salud mental Perinatal

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