La Salud Mental durante la Gestación

Convertirse en madre representa un desafío. Estamos acostumbrados a pensar en la gestación como una serie de cambios físicos, pero desde hace mucho tiempo sabemos que esas transformaciones no solo son corporales; tus emociones y tu mente también sufren grandes y definitivas modificaciones sobre las cuales no se habla, y las explicamos con esa idea del “instinto materno”. Las neurociencias, que estudian la forma cómo funciona nuestro cerebro, ya les han dado un nombre a esos eventos transformadores: Matrescencia. La matrescencia entonces, comprende todos los cambios que, gracias a las hormonas de la gestación (sobre todo los estrógenos), se producen en nuestro cerebro con el fin de hacerlo más receptivo para el cuidado de un bebé que se comunica principalmente a través de su llanto. Para entenderlo aún mejor, es como ese abono que nos da la naturaleza en nuestro cerebro para que la conducta materna (nuestra capacidad de cuidar) “florezca”. Sin embargo, más allá de estos cambios, es fundamental la interacción continua con nuestro bebé para permitirle a esa conducta su máxima expresión. De esta relación interacción-desarrollo hablaremos en otro momento. 

 

Con todos los cambios neurológicos que ocurren al interior de nuestro cerebro, es más que esperable que tengamos también transformaciones en nuestra forma de ser y comprender el mundo. Si bien la maternidad es una crisis vital esperable dentro de la vida, cada mujer la atraviesa de una forma particular, y aunque es un evento natural, no siempre se trata de una “dulce espera”. Esta ecuación multifactorial depende no solo de la historia personal de la madre, sino también del ambiente en el que vive, si tiene o no el soporte de su familia y su pareja, y de forma muy especial, de cómo ha sido su relación con su propia madre. El cambio de ser solo hija a ser madre cuidadora implica un momento de alta vulnerabilidad y requiere construir para ese bebé un espacio no solo corporal, físico, sino también en su mente, sus emociones y su proyecto de vida. Todas esas transformaciones son lo que el psicólogo Daniel Stern llamó en la década de los noventa la Constelación maternal. Es posible que estos cambios en tu forma de pensar y/o sentir te causen temor y preocupación, y que te cueste reconocerte en esa nueva mujer; piensa que esos movimientos son necesarios, y ese nuevo orden que va tomando tu vida, donde muchas de las prioridades tienen que ver con la vida de tu bebé, son un requisito para su supervivencia. Como sabrás, los seres humanos nacemos altamente vulnerables y es fundamental contar con un adulto disponible para nuestro cuidado las 24 horas del hasta que podamos hacer cosas por nosotros mismos.

 

Los cambios emocionales que trae consigo la llegada de un bebé pueden ocurrir tan pronto como empezamos a fantasear con su presencia en nuestras vidas. A este fenómeno, algunos autores lo han llamado “la prehistoria de la maternidad”, y se refiere a que desde que hacemos consciente el deseo de convertirnos en madres, ya estamos configurando una historia con nuestro bebé del futuro. Una vez estamos embarazadas, en cada uno de los trimestres hay una serie de cambios que nos preparan para lograr vincularnos y cuidar a nuestro bebé. Los mencionaré brevemente a continuación:

  • Primer trimestre: es un periodo de alta ambivalencia. Los malestares físicos como las náuseas, vómito y somnolencia pueden ser incapacitantes y empañar un poco la felicidad de la noticia. En este momento, vamos trabajando la idea de aceptar compartir nuestro cuerpo con “alguien más”.
  • Segundo trimestre: es un momento de grandes cambios. El crecimiento de nuestro bebé es notable, así como los cambios en otras partes de nuestro cuerpo. Para este momento, aparecen los movimientos fetales (sobre la semana 20) que hacen muy real la presencia de ese bebé con el que antes solo había fantasías.
  • Tercer trimestre: la idea de que el parto se va aproximando es cada vez mayor, así que puedes sentir muchos temores relacionados con este momento y por supuesto, preguntarte cómo será tu ejercicio siendo madre. En estos últimos meses, se produce un duelo por la inevitable separación con tu bebé.

 

Estos procesos son muy personales, por supuesto. En este escrito hago un acercamiento a lo que ocurre en la mayoría de las mujeres, y como lo mencionaba anteriormente, cada una de nosotras vive una maternidad única. En lo que quiero hacer énfasis es en normalizar que en algunos momentos puedes no sentirte del todo bien, o puedes llegar a tener miedos o preocupaciones referentes no solo con tu rol como mamá sino también ansiedad con relación a la salud de tu bebé e incluso, temores asociados con tu vida de pareja. Pensar en la posibilidad de acompañamiento psicoterapéutico en la gestación es una excelente idea que debería estar al alcance de todas nosotras ya que, por la alta sensibilidad emocional de este momento, un trabajo terapéutico bien guiado en manos de profesionales competentes puede ayudarte a gestionar las distintas emociones ligadas a los cambios físicos, mentales, y sociales a los que estás sujeta. Buscar un grupo de apoyo que te permita conocer a otras mujeres que se encuentran en el mismo momento vital también suele ser una experiencia enriquecedora, no solo para compartir y catalizar los cambios, sino también como una manera de construir esa anhelada tribu que hace a la maternidad más liviana.

 

Contrario al imaginario popular, eso de que las mujeres embarazadas somos frágiles es un mito. Si bien estamos inmersas en múltiples cambios orquestados por nuestras hormonas, esto solo nos hace más competentes emocionalmente para el enorme reto que implicará una vida que depende 100% de nosotras. Recuerda que todas las emociones estando embarazada son bienvenidas, aunque deben ser debidamente gestionadas, ya que se sabe que el estrés crónico (es decir, un nivel de ansiedad alto que se prolonga en el tiempo) puede ser dañino para el bebé e incluso aumentar la probabilidad de parto prematuro.

 

En nuestra Red encontrarás recursos gratuitos con la salud mental en la gestación y puerperio, así como un grupo de profesionales en diferentes lugares de nuestro país para acompañarte en caso de que lo requieras. 

 

Te deseo una maternidad y crianza placenteras. Con amor, 

 

Marce

 

Autor

  • Pediatra, doula en gestación, parto, posparto y duelo perinatal, diplomada en salud mental Perinatal, Consultora Internacional de Lactancia (IBCLC) y especialista en crianza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *