¿Cómo vivir una maternidad cuando el cuerpo, la imagen y la alimentación han sido un problema para nosotras?

La maternidad es todo cuerpo, y por esto traigo un tema que debe tener atención en la etapa perinatal. Incluso para quienes no han tenido en su vida problemas con la comida como bulimia, anorexia, pica o comer compulsivamente, la gestación y el postparto representan un gran desafío por la falta de control, el cambio en nuestra apariencia, alimentación, cómo vemos nuestro cuerpo, el aumento de peso y nuestro estado de ánimo.

Ahora, imaginemos todos estos cambios en poco tiempo para quienes tienen antecedentes o incluso llegan a la maternidad con un problema alimenticio activo y con síntomas. Junto a otros factores muy estresantes de la maternidad como cambios en la rutina, las náuseas, dormir poco, cambios de roles y en las relaciones familiares y de pareja, aumenta significativamente la vulnerabilidad para los trastornos mentales.

Los trastornos de la conducta alimenticia se presentan en un número importante de gestantes y en postparto. Tener uno de estos problemas es perjudicial no solo para la mujer madre sino también para el bebé: diabetes gestacional, problemas gastrointestinales, problemas hormonales, dificultad para quedar embarazada, mayor probabilidad de abortos espontáneos, desnutrición, problemas cardíacos, dificultades con la lactancia, prematuridad, restricción de crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer, mayor probabilidad de depresión después del parto, trastornos ansiosos, entre otros.

A pesar de esto, es poco diagnosticado porque contrario a lo que creemos, no podemos identificar un trastorno alimenticio solo por cómo se ve físicamente una persona. El hecho de que solo el 6% de quienes sufren estos problemas tengan bajo peso hace que no se detecte si solo miramos el índice de masa corporal como indicador. Es tan grande el estereotipo que tenemos sobre las mujeres que sufren alguno de estos trastornos que cuando llegamos a la maternidad se nos dificulta aún más pedir ayuda, pues nos han vendido la idea de que debemos estar felices con nuestro cuerpo y todos sus cambios.

Pero llegar a la maternidad para estas mujeres puede no solo empeorar los problemas que ya tenían sino aumentar la posibilidad de que aparezca por primera vez. Y todo esto se vive en una profunda soledad porque el estigma es gigante.

Muchos de los especialistas que atendemos madres desconocemos la posibilidad de que una mujer embarazada tenga estos problemas o cualquier otro de salud mental. Nos enfocamos mucho en el bienestar de bebé y olvidamos ver más allá a esta mujer. No preguntamos por antecedentes de salud mental ni síntomas actuales, porque tenemos la atención puesta en el trastorno más conocido que es la depresión postparto ignorando que también hay trastornos durante la gestación. 

No sabemos entonces hacer las preguntas necesarias, no sabemos qué actitudes pueden ayudar a proteger y qué cosas pueden ser disparadores de malestar, como por ejemplo pesarla en cada cita de control prenatal. 

Por eso es importante conocer que el 16% de las embarazadas ha vivido un problema alimentario en algún momento, o que el 50% de las mujeres que ha tenido uno puede tener una recaída en el primer año después del parto. El 5,3% de las madres gestantes y el 12,8% después del parto tienen resultados positivos en las pruebas que detectan trastornos de la conducta alimentaria, y la evidencia refiere que en varios momentos las mujeres con problemas alimentarios pueden tener síntomas depresivos. Conocer esto nos permite ofrecer una mejor atención y acompañamiento para que estas mujeres puedan vivir su maternidad de la mejor manera.

Desde la psicología vemos algunas señales que, aunque tener una no significa que tengas un trastorno alimenticio, sí ameritan una evaluación si tienes dudas. Por lo general pueden presentarse señales de depresión, ansiedad en la gestación o por el cuidado de bebé. A pesar de conocer que los cambios en nuestro cuerpo gestante son normales y esperados, se muestra una gran insatisfacción con su figura. Se preocupa excesivamente por el aumento del peso así esté dentro de lo que es saludable para la edad gestacional, tiene una relación o actitudes negativas hacia el bebé durante la gestación y hacia la maternidad, en el posparto se puede preocupar por la apariencia del bebé.

Es importante recordar que no es tu culpa tener un trastorno de salud mental. Estos tienen múltiples causas, desde factores psicológicos, de personalidad, la influencia del contexto, la genética, etc. Vivimos además en una cultura donde se aplaude la belleza y la delgadez, lo cual impacta en cómo construimos nuestra identidad incluso como mujeres madres. La exigencia y crítica hacia las madres es enorme y está presente en la crianza, en cómo debemos comportarnos y sentirnos, en nuestra imagen y en cómo debemos alimentarnos y vernos en un postparto. 

Las redes sociales nos bombardean con estándares imposibles, recibimos críticas familiares o hasta de especialistas. Cuando tenemos que empezar a dar alimentación complementaria a nuestros/as hijas/os y enseñarles una relación con la comida, esto se vuelve especialmente difícil para esa madre. 

Los problemas de salud mental no discriminan; están presentes en personas de diferentes países, niveles económicos, edades  y orígenes. Pero si es posible pensar que la sociedad en la que vivimos puede contribuir a que se refuerce, mantenga y exacerbe estos problemas alimenticios.

Como es un problema tiene manifestaciones a nível físico, emocional y nuestros comportamientos, es necesario contar con un equipo multidisciplinar que acompañe el proceso perinatal y el tratamiento: psicología, psiquiatría, nutrición que entienda de comportamiento, obstetricia, pediatría, y sin duda el apoyo de familia, pareja, red.

Toda mujer que tenga historial familiar y personal de salud mental, tenga o no síntomas en la actualidad, debe tener al menos una evaluación especializada por psicología desde la gestación y después del nacimiento.

Referencias:

Janas-Kozik M, Żmijowska A, Zasada I, Jelonek I, Cichoń L, Siwiec A, Wilczyński KM. Systematic Review of Literature on Eating Disorders During Pregnancy-Risk and Consequences for Mother and Child. Front Psychiatry. 2021 Dec 13;12:777529. doi: 10.3389/fpsyt.2021.777529. PMID: 34966309; PMCID: PMC8710601.

Makino, M., Yasushi, M. & Tsutsui, S. The risk of eating disorder relapse during pregnancy and after delivery and postpartum depression among women recovered from eating disorders. BMC Pregnancy Childbirth 20, 323 (2020).

Russell H, Aouad P, Le A, Marks P, Maloney D; National Eating Disorder Research Consortium; Touyz S, Maguire S. Psychotherapies for eating disorders: findings from a rapid review. J Eat Disord. 2023 Oct 4;11(1):175. doi: 10.1186/s40337-023-00886-w. PMID: 37794513; PMCID: PMC10548609.

The National Eating Disorders Collaboration. (2015). Pregnancy and Eating Disorders: A Professional’s Guide to Assessment and Referral. https://nedc.com.au/assets/NEDC-Resources/NEDC-Resource-Pregnancy.pdf

Autor

  • Psícologa, Magíster en Psicología del Desarrollo Humano, Especialista en Salud mental Perinatal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *